lunes, 31 de enero de 2011

Antes del trabajo

Estaba duchándome, el agua caliente casi quemaba mi piel. Me enjabonaba con la mano, piel contra piel, suave, resbaladizo. Me preparaba para lo que iba a ocurrir después. Alcancé la alcachofa de la ducha y la acerqué a mi entre pierna, con la mano y el chorro de agua limpié bien. De la presión del agua mi clítoris se puso duro, suspire y aparte mi mano. No era el momento, ni el lugar. Salí de la ducha, envolviéndome en mi toalla.

Me dirigí a mi habitación, con al piel de gallina, aun con gotas de agua en mi piel. Puse música, “the Jack” (AC/DC). Me quité la toalla, mire mi cuerpo desnudo frente al espejo, mis senos grandes, con pos pezones duros, excitados, con solo rozarlos… Siento como lubrico caliente y húmedo. Miro sobre mi cama, tengo preparadas una cámara de fotos,  unas medias de rejilla unas bolas chinas. Me arrodillé en la cama, toque mis labios mayores, llevaba un tiempo sin depilarlos, el pelo estaba suave y esta mojado, pero no de agua. Cogí las bolas, abrí mis labios e introduje una, no sin gemir de placer. Me sentí tentada a sacarla y volverme a mete… Pero no había tiempo. Metí las dos bolas dejando solo el pequeño trozo de cuerda saliendo, me puse las medias y unos tacones.

Ya estaba lista, coloque la cámara en una estantería frente a la cama, me puse de espaldas y tomé una fotos, quería enseñárselas a todos los hombres que quisieran verlas, la sola idea casi hacia que me corriera. Primero mostrando mi culo, partiendo mis medias y enseñando la cuerda de las bolas.  En otra foto mostré mi vagina empapada, con mi clítoris grande, rosa jugoso, ya no podía más. Saqué una de las bolas y la metí en mi culo. Solo se veía una cuerda banca. De mi culo a mi coño, húmedo, grito, gimo, me retuerzo de placer. Toque mi clítoris, estoy tan excitada que me corro al instante. Pero que quedé con ganas de más, pero quería que alguien lo viese. Abrí mi balcón, y me tumbé sobre la cama, cerré mis ojos y desee que alguien estuviese mirando en ese momento, bajé mi mano, a mi coño húmedo, caliente, esta vez, quise disfrutarlo más, abrí bien mis piernas, para que se viese bien. Mis dedos se metieron dentro de mi coño, dos dedos, profundamente metidos, los abrí dentro de mi coño, expandiéndose, sintiéndose caliente. Quería que alguien viese eso, lo deseaba, esa idea me volvía loca. Me corrí sobre mi mano una vez más.

Después de eso, ya, se me había hecho tarde, tenía que marcharme, tenía que trabajar.