sábado, 20 de agosto de 2011

Noche en el albergue


En el albergue éramos 12 personas, yo desvelada escuchaba la lluvia caer. Eran ya las 3 de la madrugada y no conseguía conciliar el sueño. Mis pechos estaban hinchados, mis pezones estaban siempre duros, estar con tantos desconocidos me estaba poniendo muy caliente.

De repente, escuché un sonido familiar, de frotar dentro de un saco. Dos camas más allá un chico se masturbaba en silencio. No era yo la única caliente en el albergue. Ese sonido me ponía aún más caliente. Deslicé mis manos bajo mis bragas que ya estaban más que mojadas, mis dedos se deslizaban con suavidad. No pude evitar gemir, en el silencio de la noche, sonó demasiado fuerte. Él se percató de mis actos y le hizo correrse casi de inmediato. Yo no aguanté mucho más, pero no quedé saciada...

Intenté conciliar el sueño, pero no podía, la excitación de haber sido escuchada hacia palpitar aun mi vagina. Estaba lubricando cada vez más. Al volverme para cambiar de postura lo vi, frente a mi, a ese chico desconocido, en pie frente a mi. Masturbándose y mirándome fijamente. Yo sin pensarlo, empecé a tocarme también. Reprimiendo mis gemidos llegué al orgasmo, mis mejillas se sonrojaron y él se inclinó sobre mí, mordiendo mis pezones aun duros, resbalando sus dientes con mi camiseta, haciendo del acto en si algo morboso. Yo alague la mano para tocar el palpitante miembro, duro y turgentes salí del saco, dejando ver que estaba desnuda de cintura para bajo. Él casi sin creérselo alargó la mano para comprobar q ciertamente estaba desnuda y goteando de excitación...

Deseabamos follar como locos, pero aquellas camas sonaban como mil demonios. nos conformamos con tocarnos, allí depié uno junto al otro durante horas.
La gente roncaba alrededor, ajenos a lo que estaba pasando, o quizás algunos se masturbaban viéndonos a nosotros disfrutar, no lo sé. Pero aquello aun hace que moje al recordarlo

martes, 7 de junio de 2011

Mis dos amores

Llego con los ojos vendados, y unas manos me acarician suavemente, el pelo ,la cara los hombros, pasan por mis brazos, hasta llegar a mis manos y me guían hasta una cama, noto como me llega a la altura de la rodilla, las sabanas son de raso, finas, suaves...

Siento el calor de un abrazo, pro detrás, besa mi cuello, por delante siento como me pasan una lengua desde el ombligo hasta el filo del sosten. Derrepente este se cae, ya no se distinguir cual de los dos, lo desabrochó. hay una breve pausa de caricias, siento su respiración sobre mi, se acercan a mis senos, empiezan a lamerlos a la vez, yo les acaricio la cabeza y no puedo evitar gemir, entre dolor y placer, por los mordiscos y chupetones, cada vez mas fuertes y pasionales.

siento como los dos bajan una mano por mi barriga, llegando a mi vagina, que ya esta empapada, hundiendo cada uno un dedo en mi vagina, dilatándola, abriéndola para ellos, moviendo los dedos desacompasadamente, uno sale y el otro entra, derrepente los dos a la vez. Mi clítoris estaba tan grande que inevitablemente era rozado por las manos. No paraban de lamer mis pezones, no puedo evitar correrme, se me aflojan las piernas. Me sujetan para que no me caiga.

Me reclinan sobre las sabanas, definitivamente son de raso, frías y cálidas a la vez. Mi piel se eriza con su roce tras el orgasmo. sigen besándome y acariciándome, mientras una voz me susurra "hoy todo el placer sera para ti". Abren mis piernas, uno de ellos se reclina sobre mi vagina y hunde su lengua dentro, buscando mi clítoris, sorbiendolo, mordiéndolo, acariciándolo... bajando hasta mi vagina y bebeiendo de ella, penetrándome con la lengua. Mientras tanto el otr lame mis pechos, los acaricia, los pellizca.... yo busco su pene con la mano, a ciegas, le acaricio el cuerpo, siento su excitación en la piel, encuentro al fin el pene, duro, palpitante, lo acaricio, esta ya mojado en la punta. casi sin darme cuenta me estoy corriendo en la boca de mi amante, mientras el otro aguanta no correrse al oírme.

cojo de lo hombros a mi amante que sigue entre mis piernas y le subo un poco, le beso y le digo que quiero sentirlo dentro, no se lo piensa y me penetra, fuerte y hasta el fondo. Es sobrecogedor, casi olvido a mi otro amante, que se excita con la escena. acerco mis labios a su pene mientras me follan, me siento tan bien, que quiero gritar.

ambos paran y me susurran al oído que aun no quieren acabar. Me giran bocabajo y empiezan a lamer mi ano. huemdeciendolo y dilatándolo con sus dedos. Oigo como abre un bote y siento un liquido frió, lubricante, siento ya dos dedos dentro de mi. abren mi culo y uno de ellos me penetra con su polla dura, gimo fuerte sin poder contenerme.

El otro se desliza entre mis pierna y penetra mi vagina. Mas llena no puedo estar, es casi doloroso, pero tan morboso que me corro de nuevo. siento que ellos no pueden aguantar más. Les suplico que terminen, quiero sentir como su lefa esta dentro de mi. Sentirlos temblar, sentir su placer... Mis suplicas les hacen correrse dentro de mi, sudorosos, exahustos, ya no pueden más. Caen rendidos a mi lado.

Me besan y me abrazan, se acurrucan, cada uno a un lado, me dicen que me aman, al fin y al cabo, nuestro es amor es puro, aunque sea poco común.

viernes, 3 de junio de 2011

Fantasia de mi admirador al otro lado del charco

Estábamos en un jardín. pero como un jardín antiguo
una pared vieja y algunos arboles y arbustos.
nos besabamos mucho y reíamos de estupideces, mientras tomábamos mucho vino.

te metiste en una fuente que había y te mojaste toda
jugaste con el agua que caía de la fuente, bailabasy reias.

saliste mojada y te tiraste encima mío y caimos en el pasto.
tu vestido era con un escote con elástico y una pollera tipo gitana
 yo estaba vestido con un pantalón de algodón negro y una camisa de algodón blanca.
parecía que estabamos en una época pasada.

empezamos a besarnos nuevamente
hundí mi cabeza entre tus pechos hasta que corrí el elástico con mi mentón y quedaron libres del vestido
deboré tus pechos con mi boca
mis manos se agarraron bien fuertes de tus nalgas y las amasaron como un bollo de pan

mi verga ya estaba muy dura y empezaste a frotarte directamente en ella
ninguno tenia ropa interior, así que sentía como se me mojaba el pantalón con tu flujo
metiste tu mano debajo de tu pollera para correr el pantalon y te introduciste mi verga hasta el fondo.

no nos movimos por una eternidad.
solo seguía comiendo tus pechos mientras mi verga y tu conchita latian una para la otra
sin quitarla, te levanté y te puse debajo mío.
nos moviamos muy despacio, sin quitarla.
tu clítoris estaba rozando mi pubis y podía sentirlo
no quise acabar dentro tuyo. no aún.

me metí debajo de tu pollera y te comí toda la conchita y el clítoris.
metía mi lengua bien adentro y sacaba jugo y mas jugo de ella.
tus jugos ya se chorreaban y se mezclaban con mi saliva hasta llegar al culito
con mis dedos lo masajeaba para aflojarlo.

te pusiste encima mío y me la chupaste hasta dejarla bien ensalivada
te recostaste boca abajo en el piso y te subiste la pollera, dejando tu culo bien expuesto, desprotegido.
sentía que tenía que cubrirlo, protegerlo de cualqueir cosa, así que me recosté encima tuyo, te hundí suavemente la verga en el culo

una vez adentro nos quedamos quietos y sentía como tu esfinter me la quería cortar
la verga me latía pidiendo que dejara salir su lechita y así lo hice.
dejé salir toda mi leche para que se quede bien guardada en tu culito.

realmente nos quedamos ahí tirados por horas.
mi verga no se bajaba nunca y vos nos dejabas que la sacara.
solo te movias para que acabara de nuevo y te siguiera llenando.
ni una gota se escapó, ni siquiera en el enesimo orgasmo de ambos cuyas convulsiones casi hacen que me la arranques.

Y como todo buen sueño, despierto en lo mejor...

lunes, 7 de marzo de 2011

Entre sueños

Son las 7 de la mañana y es hora de despertarse, pero solo tengo ganas de hacerme un ovillo con las sabanas, fuera hace frió y mis sábanas aun conservan el aroma de mi pareja. Me excita solo su olor que despierta en mi sus recuerdos. Aun estoy húmeda de la noche de sexo, apasionado, duros, suave...

La puerta está entre abierta y le escucho ducharse, esta desnudo, cerca de mi. Sin darme cuenta ya he bajado mi mano. Mis labios están húmedos y calientes, quiero gritar para llamarle y  que me haga el amor una vez más. Ardo en deseos por él. Sigo tocándome debajo de las sábanas. Saber que esta cerca y no sabe que me estoy masturbando me excita, empiezo a soltar gemidos, sin más remedio, no aguanto más, se que voy a correrme, no pienso en nada más. De repente siento una presión sobre mi, una voz, como un susurro me pregunta "¿Aún tienes ganas de más?", sin mediar más palabras las sabanas se levantan y él se desliza bajo ellas, abriendo mis piernas y hundiendo la lengua entre mis labios, sin remedio me corro en su cara. Me siento algo avergonzada por ser pillada de esa manera. Lo mismo le ha molestado...

Él se ríe y me besa, me susurra que quiere verme siempre así, por que sabe que es por él. De pronto siento como su verga dura me penetra, entra sin problemas, estoy tan húmeda q resbala, aunque me escuece un poco de anoche. Me quedo casi sin respiración. Me colma de besos, le digo que no quiero que pare, quiero estar siempre así. Le muerdo en el brazo, no quiero gemir tan fuerte, es muy temprano, y no quiero despertar a nadie. Cuanto más le muerdo, más se excita. Ya no puede más, lo veo en sus ojos, le susurro que quiero sentir su lefa dentro de mi, y eso le hace explotar.

Ahora nos tendremos que duchar juntos o no llegaremos al trabajo, espero poder controlarme en la ducha...

viernes, 4 de marzo de 2011

Yo soy tu ama

Y hoy lamerás todo lo que yo te mande, serás mi perro más fiel. Te maltrataré y me lo agradecerás, porque eres inmundo, no te mereces más y lo sabes. Aun así tu ama te quiere y disfrutarás. Aquí me encuentro, pensando en lo que te voy hacer, preparando toda la parafernalia, me excito de solo pensarlo.

Mirar mi fusta, ya hace que me moje, te voy a pegar con ella, te voy a dejar marcada la espalda, el culo, puede que las piernas, y tus gemidos placenteros, harán que quiera pegarte más fuerte. Rozarte con ellas, sin que te reveles... Que placer amor.

Preparo unas velas, para que tengan cera derretida cuando llegues y gotearla sobre tu peche cuando esté sentada encima tuya, quiero ver tu pecho enrojecer. También algo de hilo, para clamar la piel y verte erizado. Sé que te gustará...

Prepararé un dildo, para q lo chupes para mí, quiero verte humillado, haciendo una felación al dildo, quiero ver como lo haces, quiero que me mires a los ojos... No sé si voy a poder aguantar, no has llegado y ya estoy a punto de llegar al éxtasis...

Si no llegas antes de tu hora, tu ama se enfadará...

martes, 22 de febrero de 2011

Un buen masaje, no tiene precio

Tengo lo hombros cargados, demasiado trabajo, el dolor es casi insoportable. Estoy esperando al masajista. Suena el timbre y es él. Viene con su camilla, aceites, una bata y una amplia sonrisa. Nos dirigimos al salón, es muy luminoso y espacioso, para poner la camilla. De da la bata y me pide que me la ponga y que le avise cuando este lista. Yo me desnudo, me dejo el tanga burdeos.

Entra en el cuarto, yo ya estoy tumbada bocabajo, tapada con la bata, el suavemente retira la bata de los hombros, me pide que me relaje, y empieza a verter el aceite por el cuello, s sien te frio, mi piel se eriza, tiemblo. Él se ríe por mi reacción y comienza. Sus manos cálidas masajean mu cuello, con la presión siento algo de dolor, pero pasa rápido, continúa con mis hombros, mis brazos, va bajando por la espalda hasta la cadera. Me destapa entera, yo tengo la piel caliente.

Me pide que me ponga bocarriba, mis grandes pechos quedan al descubierto, mis pezones están duros. Extiende algo de aceite debajo del pecho, para aliviar la tensión q provoca su gran tamaño. Masajear alrededor de mis pechos, yo deseo q los toqué, pero no lo hace. Me va vergüenza mirarlo, creo que ha notado mi deseo. Pasa a masajear mis piernas, desde los tobillos fue subiendo. Pasando por mis pantorrillas, mis rodillas, mis muslos… Yo suelto un pequeño gemido, está claro lo que deseo. Me pide que vuelva a darme la vuelta. Vuelve a tocarme en la cintura y va bando hasta mis nalgas, me pide q las relaje, y las masajea. Noto como tira de la cuerda de mi tanga y lo saca, clavándome la cuerda entre los labios, estoy tan caliente q tiemblo. Se ríe, dice que va a masajearme las ingles, que relaje las piernas. Mete su mano entre mis piernas y cola con los dedos mis ingles, su mano se moja y lo noto.

Yo me vuelvo y le digo q vuelva a masajearme el pecho q me duele un poco. Y coge con sus manos y me masajea eta vez los senos, mis pezones se ponen aun más duros. Se inclina sobre mí y los muerde. Me dice q va a masajearme con la lengua. Va moviéndola desde mis pechos hasta mis piernas, cuando esta abajo, me coge y jala de mí, poniendo mi culo casi al filo de la camilla, me quita el tanga y empieza a masajearme con la lengua por las ingles. Solo deseo q hunda su lengua en mi, creo q voy a correrme solo de pensarlo.


Ya por fin lo hace, me corro en su boca, y sige hundiendo su cabeza en mi, yo me vuelvo loca de placer. Le pido que masajee mi vagina. Obedientemente mete sus cálidos dedos y comienza el masaje, los abre los cierra, los dobla dentro de mí.  Mi vagina reclama algo más grande, lo necesita, palpita por ellos. Sin que yo tenga nada q decir, él lo hace, su verga es la más gorda que he sentido en mi vida, a pesar de lo húmeda q estoy cuesta de entrar. Él me pide que me relaje, que pronto me encontrare mucho mejor. Se mueve lentamente, me hace desear más, con su mano masajea mi clítoris, dulcemente, me coy a correr de nuevo, con su polla dentro, enloquecí, grite, me estremecí.

Yo ya no podía más, nunca había estado tan relajada, sin dolor, ni pesadez. Le miro, aun erecto, me acerco a él y le agradezco la satisfacción de su masaje, le beso, mientras acaricio su gran verga, tiene derecho a correrse también. Le noto temblar, le siento mío, no puedo evitarlo, le siento en el sofá para cabalgarle encima. Pongo mis pechos en su cara, quiero q los muerda, no pedo creerme su aguante. Le suplico que se corra, quiero sentir como se estremece entre mis piernas. Empiezo a gemir de nuevo, vuelvo a correrme y él ya no lo soporta más. Nos corremos a la vez.

Sudorosos, nos despedimos, volveré a llamarle la próxima vez que esté estresada…

domingo, 6 de febrero de 2011

En la cocina

Eduardo está en la cocina, haciendo la cena para los dos. Yo me acerco por detrás para ver que estaba haciendo, le rodeo con mis brazos por la cintura. El está  lavando las verduras, calabacines, zanahoria, calabaza… Yo deslizo mis manos hasta su bragueta, lo acaricio, él me responde sujetando mi mano con fuerza.

Se vuelve entre mis brazos y me besa, empujándome hasta llegar a la encimara de mármol, me sujeta de las nalgas y me sube encima del frio mármol, pero no me importa.  Levanta mi falda sin dejar de besarme, bajo mis braguitas y me las quito dejándolas en el suelo.  Se inclina entre mis muslos besándome,  lamiéndome, haciéndome  estremecer. Sin parar, sin dejarle salir de entre mis piernas, me hace llegar al éxtasis. Mis pezones están tan duros de placer que me duelen. Él para besarme, y baja los tirantes de la camiseta, dejando al descubierto mis pezones. Yo no aguanto más, necesito tenerle dentro, alargo mi mano hasta bajar su cremallera, meto mi mano, su verga esta dura, dura por mí y para mí, eso me hace humedecerme más. Guío su verga hasta mi y le rodeo con mis piernas, empujándolo dentro, lo más profundo posible.  Los dos gozamos, el mármol, ya está caliente, yo también. Vuelvo a gemir, gritar… le muerdo en el hombro en el momento de llegar al éxtasis. Él me mira, esta tan caliente, q no puede más, así me gusta cielo, vente mirándome a los ojos…