Son las 7 de la mañana y es hora de despertarse, pero solo tengo ganas de hacerme un ovillo con las sabanas, fuera hace frió y mis sábanas aun conservan el aroma de mi pareja. Me excita solo su olor que despierta en mi sus recuerdos. Aun estoy húmeda de la noche de sexo, apasionado, duros, suave...
La puerta está entre abierta y le escucho ducharse, esta desnudo, cerca de mi. Sin darme cuenta ya he bajado mi mano. Mis labios están húmedos y calientes, quiero gritar para llamarle y que me haga el amor una vez más. Ardo en deseos por él. Sigo tocándome debajo de las sábanas. Saber que esta cerca y no sabe que me estoy masturbando me excita, empiezo a soltar gemidos, sin más remedio, no aguanto más, se que voy a correrme, no pienso en nada más. De repente siento una presión sobre mi, una voz, como un susurro me pregunta "¿Aún tienes ganas de más?", sin mediar más palabras las sabanas se levantan y él se desliza bajo ellas, abriendo mis piernas y hundiendo la lengua entre mis labios, sin remedio me corro en su cara. Me siento algo avergonzada por ser pillada de esa manera. Lo mismo le ha molestado...
Él se ríe y me besa, me susurra que quiere verme siempre así, por que sabe que es por él. De pronto siento como su verga dura me penetra, entra sin problemas, estoy tan húmeda q resbala, aunque me escuece un poco de anoche. Me quedo casi sin respiración. Me colma de besos, le digo que no quiero que pare, quiero estar siempre así. Le muerdo en el brazo, no quiero gemir tan fuerte, es muy temprano, y no quiero despertar a nadie. Cuanto más le muerdo, más se excita. Ya no puede más, lo veo en sus ojos, le susurro que quiero sentir su lefa dentro de mi, y eso le hace explotar.
Ahora nos tendremos que duchar juntos o no llegaremos al trabajo, espero poder controlarme en la ducha...
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